Ascensión al Canigó desde el Refugio de Marialles

Cargamos el coche por la mañana, antes de ir a trabajar, para de esta manera podernos ir directamente. Eran las 14,15 cuando comenzamos nuestro fin de semana y antes de que fuera tarde, hicimos un recuento mental de todas las cosas que necesitábamos por si nos habíamos olvidado algo (no sería la primera vez :P). Llevábamos los bocadillos y bebidas para comerlos durante el trayecto. Tardamos 45 minutos en salir de Barcelona ya que había muchísimo tráfico a esas horas y tomamos la AP-7 dirección Francia. Pasada la frontera tomamos la AP-9 hacia Perpignan, para después desviarnos hacia Vernet les Bains y desde ahí a Casteil. Llegamos al refugio de Marialles sobre las 19h y nos pusimos a montar la tienda, bueno, Txus montó la tienda y yo me perdí con la cámara con la excusa de que necesitaba fotos para documentar el blog, cosa que por otro lado era totalmente cierta 😛

Aquí plantamos la tienda

Atardecer

Ya habían unos cuantos coches por allí pero conseguimos un buen sitio para acampar, al lado de la otra cabaña de esta manera la tienda nos quedaba resguardada por una de sus caras, por si hacía viento y lo más importante… el suelo estaba limpio de cacas de vaca 😀

Fuimos a dar una pequeña vuelta por los alrededores hasta la hora de cenar. La temperatura estaba bajando rápidamente y no apetecía demasiado estar fuera, además, unos truenos retumbaban en las montañas.

Nubarrones

Cenamos unos bocadillos de atún con tomate y un colacao. Estuvimos leyendo un rato y nos acostamos sobre las 22h. Estrenábamos sacos de dormir y esterillas que resultaron ser muy cálidos y confortables. Incluso en algún momento, de madrugada, tuve calor. Pusimos el despertador a las 6 de la mañana y no tardamos en dormirnos.

El sábado por la mañana amaneció algo nubladillo, pero como no parecía que fuera a llover nos levantamos, desayunamos y a las 7,26 comenzábamos a caminar. Decidí no entretenerme con las fotos en el trayecto de ida ya que era una excursión larga y prefería no romper el ritmo así que casi todas las fotos las hice de vuelta.

Comenzamos la ruta siguiendo las marcas del GR-10 (rojas y blancas) que salían por un sendero a la derecha paralelo a la pista que llevaba al Refugio de la Llipodera. Nos adentramos en un bosque y al poco vimos unas mesas de picnic enfrente de las cuales había plantada una tienda, lo que nos sugirió un buen sitio para dormir en otra ocasión, queda resguardado, íntimo y además de las mesas y bancos también hay una fuente donde beber agua fresca.

Zona de Picnic

Más o menos medio kilómetro después nos encontramos con un puente de madera que cruzaba el río de la Llipodera. El sendero gira entonces a la izquierda y comienza a ascender suavemente. Pasamos por varias cercas, creo que fueron 6, teniendo cuidado de que quedaran cerradas para que no pudiera pasar el ganado.

Más o menos sobre las 9 el terreno empezó a descender y nos llevó hasta el río Cadí. Bajaba bastante agua pero pasamos sin problemas por encima de las piedras ayudándonos con los bastones.

Río Cadí

Volvimos a subir el desnivel que acabábamos de salvar y poco después nos encontramos un cruce en el cual había un cartel indicativo. Si seguíamos hacia la izquierda el sendero nos llevaría hasta el Refugio de Bonaigua, hacia la derecha, por donde nosotros giramos, al Canigó. A partir de aquí dejamos el GR-10 para seguir unas señales amarillas. Continuamos subiendo progresivamente y 1 km. después aparece la cabaña/refugio Aragó. Era pequeña, para unas 4-6 personas y cerca de ella pudimos ver otra fuente.

Cabaña/Refugio Aragó

Seguimos nuestro camino siempre ascendente por un sendero en muy buenas condiciones. El bosque lo habíamos dejado atrás y se extendía ante nosotros un gran valle dirigiéndonos hacia el Puig Sec y pasando por las Plans de Cadí.

El tiempo fue variable todo durante todo el trayecto, las nubes o la niebla (no tengo muy claro que eran) pasaban entre nosotros deslizándose como fantasmas. El sol sólo estuvo presente en contadas ocasiones lo cual agradecimos porque subir todo aquello a pleno sol y sin una triste sombra hubiera sido muy duro.

Vista Panorámica

Una vez terminado el valle el sendero toma altura y, para salvar el desnivel, formaba un zigzag por la tartera lo cual hacía mucho más cómodo su ascenso. Encontramos la Font Nostra, donde nos refrescamos un poco y continuamos ascendiendo.

Fuente

Unos chicos que habíamos visto el día anterior, cuando llegamos al refugio, nos dijeron que cuando habían llegado a la cima estaba todo cubierto de nubes y no habían podido ver nada :/ Eso si que fue mala suerte, después de todo el esfuerzo y que sólo pudieran ver nubes… Dejamos el desvío de la Portella de Vallmanya a nuestra derecha y continuamos siguiendo las marcas amarillas o los hitos que a menudo encontrábamos a nuestro paso.

Grimpando en el Canigó

Pasamos por la Brecha de Durier cubierta totalmente por nubes y poco después nos situamos debajo de la chimenea del Canigó.

La Chimenea

Ahora teníamos que grimpar unos 100 metros. Las marcas amarillas nos iban guiando en nuestro camino. Había algún tramo, sobretodo en los últimos metros que, dado su verticalidad eran algo complicados pero con cuidado se podía pasar bien.

Llegamos a la cima! Encontramos bastante gente allí disfrutando de las vistas. Nos hicimos la fotico de rigor en la cruz, descansamos un poco mientras tomaba unas fotos del entorno y al poco bajábamos.

La Cruz del Canigó

Vistas desde el Canigó

Rosa de los Vientos en el Canigó

La bajada me resultó algo más complicada. Txus me tuvo que ir guiando para poder colocar bien los pies ya que lo mío claramente es subir, no bajar 😛 soy como los gatitos que se suben a los árboles y luego no hay quien los baje de ahí 😀

Una vez desgrimpamos recorrimos unos metros de tartera hasta que encontramos un sitio para recobrar fuerzas con un bocadillo que nos preparamos allí mismo. Mientras daba buena cuenta de mi bocata tomé estas panorámicas.

Vistas del Valle y de la Cresta

La vuelta se nos hizo super larga, tomé algunas fotografias más, nos comimos unas barritas energéticas de chocolate y más tarde paramos un rato para remojarnos los pies en el Río Cadí. Cuando faltaban un par de kilómetros para llegar al refugio nos encontramos un rebaño de vacas descansando plácidamente en medio de nuestro camino. Nos acercamos un poco para ver si se apartaban pero se limitaron a mirarnos fijamente como diciendo… “lo lleváis claro si queréis pasar por aquí” 😛 el diálogo era imposible, no hablábamos francés y ellas no entendían ni catalán ni inglés, la fuerza bruta… teníamos todas las de perder, únicamente porque nos superaban en número, claro 😛 así que tomamos un atajo campo a través que no ayudó a mejorar precisamente mis doloridas rodillas 🙁

Llegamos al refugio, cansados pero contentos, cenamos y nos acostamos para poder salir temprano el domingo por la mañana.

Gráfica de la Subida

Otros Datos de Interés

Mapa de la Zona y Track
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