Vacaciones en Chamonix. La Llegada al Valle.

Nos levantamos a las 0 h del día 14. Mientras Txus se daba una rápida ducha yo me vestí, acabé de recoger las ultimas cosas y comprobé que estuvieran todas las ventanas cerradas. Después bajamos lo que faltaba al coche y a la 1, una vez nos despedimos de las gatas, emprendimos camino hacia Chamonix un pueblo situado al este de Francia, en la región de Rhône-Alpes. Allí se celebraron los juegos olímpicos de invierno de 1924 y su montaña más importante es el Mont Blanc.

El trayecto duraba 7h 25min., según la Guía Michelin, pero con las paradas para descansar esperábamos llegar sobre las 9,30 o 10. Habíamos cogido un termo con café por si teníamos sueño pero al final no nos hizo falta, aunque nos lo tomamos en una de las áreas de servicio para desayunar.

Llegamos al Camping de la Mer de Glace a las 9,15. El dueño, super simpático, y que además hablaba bastante bien el castellano, no explicó como funcionaba el camping y nos dio un corto paseo por el mismo para enseñarnos donde estaban todas las cosas. Nos quedamos con una parcela cerca de los lavabos rodeada por 3 de sus lados con setos lo que ofrecía una sensación de intimidad.

Mientras Txus montaba la tienda yo saqué toooodas las cosas del coche y las fui dejando en el suelo para poder montar más tarde la cocina que estaba en el fondo del maletero. Terminó de montarla y nos pusimos con la tienda cocina. Esta parte siempre es más difícil dado que la funda pesa mucho y no es fácil de manejar pero entre los dos no tardamos demasiado y al poco ya pudimos llenarla de cacharros.

Como la luz iba bastante barata, sólo 2,80€, la pedimos y cuando fuimos a conectarla nos dimos cuenta que el alargo que llevábamos era corto así que cogimos el coche y nos acercamos hasta el pueblo a comprar uno.

Vistas desde la Parcela del Camping

Chamonix es un típico pueblo turístico lleno de hoteles, restaurantes, tiendas de ropa y souvenirs. Encontramos un supermercado que tenían absolutamente de todo y compramos el cable y algunas cosas para comer. Los precios, más o menos como en Barcelona, algunas cosas más caras, otras más baratas. Volvimos al camping y preparé una ensalada para comer. Tal como indicaba la previsión meteorológica, se empezó a nublar y refrescó unos grados aunque en el sol, cuando salía, todavía hacía bastante calor.

Place Du Mont Blanc

Después de comer hicimos la cama, sacamos ropa de abrigo y nos tomamos en la sala de reuniones unos cafés mientras escribía el relato del día y Txus leía. Después jugamos al remigio un rato.

A las 6 teníamos previsto volver al pueblo ya que coincidimos con los días en que se celebraba La Fête des Guides que, según la web de Chamonix es una celebración para que los guías demuestren que el vínculo que les une a sus clientes fieles y al pueblo de Chamonix es indestructible. Durante estos días de fiesta se respira la camaradería entre los comerciantes, los habitantes de la ciudad y los turistas en un ambiente muy cordial… Cada año, el programa de esta cita ineludible incluye espectáculos de luz y sonido, conciertos y una ceremonia tradicional. Al final, se puso a llover y nos quedamos en el camping. Al rato cenamos y nos fuimos a dormir, había sido un día muy largo y estábamos cansados.



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