Luna de Miel en Punta Cana

Después de 6 años como pareja de hecho decidimos dar un paso más y casarnos por el juzgado en una boda íntima el 17 de junio. Dos días después emprendimos nuestro viaje de novios a Punta Cana!!

El domingo nos levantamos temprano para ir al aeropuerto. Nos quedaba un largo recorrido en avión hasta llegar a nuestro destino en el Caribe. Pese a que era un vuelo con escala en Madrid (desde Barcelona no había ninguno directo a Punta Cana) y que tuvimos que esperar 5 horas en Madrid a que saliese nuestro avión, lo cierto es que con la emoción del viaje el día se nos pasó “volando” (jeje). Durante el vuelo nos dieron de comer y pusieron un par de pelis para que la gente no se aburriera, nosotros lo pasamos leyendo… Por cierto si no lleváis auriculares y queréis escuchar las películas o alguna de las emisoras del hilo musical, os cobran 3€ por cada uno, así que cogéroslos de casa 😉

Cuando llegamos allí, lo primero que notamos al bajar del avión fue la humedad, altísima, que encontramos allí, casi un 90%. Llegamos a pie hasta el recinto del aeropuerto, que estaba a pocos metros de donde aterrizó el avión. Acostumbrados a los aeropuertos de aquí este nos pareció de lo más curioso ya que era totalmente abierto, sin paredes. Pagamos la tasa de entrada de 10$ y esperamos a que salieran las maletas. La zona donde estaban las cintas para recogerlas era muy pequeña por lo que, entre el calor y la cantidad de gente apiñada esperando que saliera su maleta, la sensación de bochorno aún se incrementó más. Una vez llegaron, salimos a buscar el autobús que nos llevaría hasta el hotel. A la salida del aeropuerto los maleteros se ofrecieron a llevarnos la maleta pero realmente no valía la pena ya que la distancia hasta donde estaban los autobuses era de unos 50 metros. Nosotros, que ya íbamos preparados, les dijimos: “No, gracias” y sin insistir más se fueron a buscar otros turistas.

Una vez localizado nuestro autobús, subimos a él, menos mal que llevaba aire acondicionado por que a esas alturas ya estábamos bañados en sudor!! El conductor, muy simpático, nos hizo sentirnos como en casa y los primeros merengues y bachatas, que escuchamos por la radio, metieron el ritmillo caribeño en nuestros cuerpos.

El trayecto hasta el hotel “Natura Park Resort” duró poco, unos 30 minutos y una vez allí nos recibió la recepcionista del hotel con una enorme sonrisa y nos explicó, entre bromas, las normas del hotel, como se accedía a los diferentes restaurantes y a la piscina, nos puso la pulserita del “todo incluido” y nos entregó un sobre donde estaba la llave de la habitación, la de la caja fuerte que alquilamos por 24$ toda la semana y las tarjetas para las toallas que nos permitirían tener toalla de playa limpia y seca cada día. Le dimos el número de habitación al maletero y éste se encargó de llevar las maletas mientras nosotros íbamos al restaurante a cenar.

Un gran y variado self service nos esperaba. El camarero nos acompañó a la mesa y poco después llegó otro al que le pedimos las bebidas, mientras, intentábamos decidir que poner en el plato ya que todo tenía una pinta estupenda y tampoco se trataba de volver a casa con 10 kilos de más en el cuerpo 😛

Cuando terminamos de cenar, paseamos por los jardines de camino hacia nuestra habitación. Flamencos, tortugas, pececitos y otras aves habitaban en ellos y se acercaban a ti a cambio de unas miguitas de pan.

Llegamos a la habitación donde esperaban nuestras maletas. Como obsequio de bienvenida nos regalaron un plato con frutas y una botella de ron. La habitación tenía un minibar que rellenaban cada día con agua, cervezas y refrescos y que también entraba en el “todo incluido” de la pulserita.

Agotados después de casi 24h sin dormir caimos en los brazos de Morfeo en un plis. Al día siguiente nos levantamos a las 5,30 y bajamos hasta la playa. Nos encontramos con algún que otro madrugador que, como nosotros, estaba sentado en la hamaca esperando que amaneciera. Eran casi las 6 cuando el sol se despertó y empezó a desperezarse con sus rayos de sol.

Volvimos al hotel, nos duchamos y bajamos a desayunar. En el trozo que había entre la habitación y el restaurante nos pararon los promotores de hotel un sinfín de veces intentando que les compráramos alguna excursión pero como teníamos, esa misma mañana, la reunión con nuestro tour operador “Solplan” pues decidimos esperar.

Después de desayunar fuimos al hall del hotel donde tenía lugar la reunión con Solplan. Allí nos explicaron algunos pequeños pero importantes detalles, por ejemplo: si querías hacer una llamada desde la habitación a España te costaba, sólo por establecer la comunicación, 3€ a parte el rato que estuvieras hablando así que nos recomendó enviar SMS para no gastarnos más dinero de la cuenta; si necesitábamos atención médica que no fuéramos a la asistencia sanitaria del hotel ya que era muy cara y que utilizáramos el seguro médico que teníamos contratado. También nos animó a conocer Higüey o Santo Domingo para ver como vivían.

De las excursiones que comentaron, la que más nos interesaba era la de Isla Saona por la cual pedían 99$ por persona (lancha-catamarán-buffete) o 125$ (lancha-catamarán-langosta-piscina natural). Los promotores del hotel ofrecián la misma excursión entre 75-90$ (sin langosta) y nosotros habíamos visto por internet en la web del Capitán Gringo por unos 70-75$ (según el cambio del momento) con langosta por lo que decidimos reservarla con ellos.

Acabada la reunión (unos 30 minutos más o menos) confirmamos con Solplan el vuelo de vuelta y nos fuimos a la playa aunque antes de llegar a ella nos volvieron a parar tooodos los promotores del hotel intentándonos vender alguna excursión 😛

La playa, espectacular!! de arena blanca, aguas transparentes de color azul-verdoso y no muy frías, pececitos por todos lados y algas, muchas algas, que parece ser algo natural allí y al final te acabas acostumbrando.

En la playa había varios chiringuitos de bebidas y otro que hacía frankfurts y hamburguesas por lo que, si no queríamos dejar la playa para ir a comer, era una buena alternativa.

Allí fue donde conocimos a Ulises, el fotógrafo del hotel, que te hacía un book de fotos sin compromiso y si luego estabas interesada en alguna de las fotos se las podías comprar en la tienda “Photoshop” del complejo. Lo observamos mientras trabajaba y era todo un profesional que realzaba lo mejor de cada uno para que quedaran unas fotos estupendas.

Charlando con él le comentamos que queríamos ir a Higüey, a una hora en guagua e imprescindible si quieres conocer algo más “real” del país, y muy amablemente se ofreció a acompañarnos cuando terminara de trabajar en el hotel y enseñarnos la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, llevarnos a un supermercado para comprar ron (bastante más barato que en el hotel) y pasear por las calles de esta ciudad. A cambio, sólo nos pidió que le pagáramos el billete del autobús que costaba 120 pesos, unos 2€).

Salimos del hotel y allí mismo estaba el inicio-final de la guagua que llevaba a Higüey. Nos subimos en ella y poco a poco se fue llenando de trabajadores del hotel. El cobrador era un chico joven que iba parado en el estribo de la puerta, que casi siempre estaba abierta (con el peligro que ello conlleva), y que iba gritando el destino de la guagua en la paradas (aunque estas tampoco existen tal y como las conocemos aquí, sino que simplemente hay alguien en la carretera que se quiere subir, hace la señal y sube). Lo mismo para bajar, se le grita al conductor que pare y este para la guagua y te bajas. También es el encargado de ayudar a subir o bajar si alguien no puede o va muy cargado de bolsas.

El trayecto hasta Higüey pasó volando tan entretenidos estábamos empapándonos de cultura dominicana. Ya en la ciudad nos sorprendieron los motoconchos que transportaban personas “de paquete” en su motocicleta (a veces a 2 o 3 a la vez) o las carnicerías con la carne colgando a pleno sol, sin ninguna protección o los camiones que llevaban en la parte de atrás tantos trabajadores que no cabía ni un alfiler…

La última guagua hacia el hotel salía a las 18h. por lo que Ulises nos acompañó hasta la cochera y nos dijo cual era nuestro autobús, le dimos una buena propina y nos despedimos de él hasta el día siguiente.

Ya en el hotel nos duchamos y bajamos a cenar. Teníamos reserva en uno de los restaurantes temáticos del hotel, concretamente en “La Perla” muy cerquita de la playa y especializado en pescado. La cena, a la carta, estuvo genial, en un ambiente romántico, con velitas y el rumor de las olas de fondo.

El miércoles nos vino a buscar un taxi del Capitán Gringo a la recepción del hotel. Tras recoger a varios pasajeros alojados en otro hotel pusimos rumbo a Bayahibe donde llegamos una hora y media después. Allí pagamos la excursión a “Saona-Canto de la Playa”, 50€ por persona, y subimos a la lancha del Capitán Viruta junto con su cocinero de langosta Matías.

El trayecto duró más o menos 1 hora y nos llevó hasta la última playa de la Isla Saona donde no llegan las multitudes de los tour operadores. La playa parecía sacada de una película! las palmeras con sus cocos, el agua transparente, la arena blanquísima… Allí íbamos a estar un par de horas por lo que extendimos las toallas y nos pusimos a tomar el sol, con cuidado de no ponernos demasiado cerca de los troncos no fuese que a un coco le apeteciese dejarse caer cerca nuestro!

A 2 horas a pie de esa playa hay un pueblecito de pescadores que básicamente viven de la pesca y del turismo, cada día se desplazan algunos de los oriundos hasta Canto de la Playa para vender aceite de coco natural, abalorios, hacer trencitas o ofrecer masajes. Yo decidí hacerme un masaje completo (por 18€ al cambio!) con una de las señoras que los ofrecían. Las masajistas tenían allí camillas para dar los masajes. Entre el entorno y el masaje acabé súper-relajada. La masajista, que se llamaba Dulce, lo hizo genial, toda una profesional.

Mientras yo disfrutaba del masaje, Txus prefirió practicar un poco de snorkel. El Capitán Viruta llevaba tubos y gafas para todos por si alguien necesitaba, pero Txus llevaba sus propias gafas-tubo y aletas (que me tocó cargar a mi todo el trayecto grrr).

La playa está protegida por una barrera de coral natural a 100m de la costa, por lo que hay un espacio enorme para poder disfrutar de los corales y los pececitos de colores (Txus incluso vio una manta!).

Pasadas las 2 horas, nos volvimos a subir a la lancha y fuimos al pueblo de pescadores que en lancha estaba apenas a 15 minutos y nos bajamos a verlo durante unos 20 minutos.

Seguidamente, volvimos a montarnos en la lancha y nos dirigimos a la playa donde nos esperaba el cocinero que ya tenía la comida preparada! Esta playa es donde paran la mayoría de los tour operadores, básicamente es una especie de chiringuito con barbacoas al lado del agua, lo cierto es que muy decepcionante si lo comparamos con la que acabábamos de dejar. La comida estuvo riquísima, un muslito de pollo, patatas y 3 pequeñas langostas por cabeza, cerveza Presidente y Coca-Cola.

Después de comer, volvimos a la lancha y nos pusimos en camino a las piscinas naturales para ver las estrellas de mar. Estas piscinas son unas zonas en medio del mar a medio camino entre Isla Saona y Santo Domingo en las cuales el agua no cubre y son un hábitat natural de las estrellas de mar.

Conforme nos íbamos acercando fuimos viendo más lanchas y gente paradas en ellas. Nuestra lancha se colocó en un lugar alejado de los demás y saltamos al agua, nos esperaba la última actividad del día, el bautismo del ron! En medio del agua el Capitán nos reunió a todos y después de pronunciar unos versos de lo más divertidos (lástima que no nos lo esperábamos y no pudimos grabarlo), nos “bautizó” con el ron y las aguas del Caribe.

Luego pusieron música y hasta que no se acabó todo el ron y la coca cola no volvimos a subirnos a la lancha para regresar a Bayahibe. Allí nos esperaban nuevamente los taxis para llevarnos de vuelta al hotel, donde llegamos cansados pero muy satisfechos. Recomendación, llevar protección solar en abundancia, en medio del mar no hay muchas palmeras que nos protejan del sol jajaja.

El resto de días fueron pasando en una agradable tranquilidad, decidimos tomárnoslos con relax y entramos en una rutina de lo más genial: levantarnos antes de que saliese el sol, bajar a la playa a ver el amanecer, ir a desayunar, volver a la playa y pasar todo el día allí. Dar agradables paseos por la arena, leer bajo una de las sombrillas de hojas de palmera, beber todo lo que hubiese en el bar (la carta de cocktails era de lo más variada… y claro se tenía que probar todo :P), a media mañana un frankfurcito para recuperar fuerzas de la extenuante ruta de la tumbona al chiringuito… (ruta circular, de lo más recomendable para hacer en familia y con niños, dificultad: depende de donde se tenga la tumbona :D) Al mediodía comer en el buffet y por la tarde un poco más de relax en la playa para descansar de los excesos del día, hasta algo antes de la hora de la cena que nos íbamos a duchar y nos arreglarnos para bajar a cenar.

Lamentablemente el último día acabó por alcanzarnos y tuvimos que despedirnos del hotel y de las maravillosas playas caribeñas… hasta la próxima Punta Cana, esperamos volver!!!

Más fotografias de Punta Cana en el álbum “Luna de Miel en Punta Cana”


23 comments to Luna de Miel en Punta Cana

  1. Joan dice:

    Felicitats macos.

  2. xenaia dice:

    Moltes gràcies Joan 🙂

  3. Mª Jesús dice:

    Que sea la ruta mas larga de tu vida, y que tus botas sean testigo de momentos bonitos FELICIDADES…..!!!!!

  4. antonio dice:

    Muchííííííísimas felicidades Merche y Txus.Seguro que os espera un futuro dichoso pues todas las parejas que conozco que han formalizado su relación con ceremonias intimas en donde el amor es el verdadero y único protagonista son las más dichosas en el tiempo 😉

    Suerte y mucho camino en vuestra particular ruta!

    Besos y abrazos!

  5. xenaia dice:

    Muchas gracias Mª Jesús, unas palabras preciosas 🙂

  6. xenaia dice:

    Antonio, muchísimas gracias!!

  7. Jose dice:

    Hola Xenaia
    Enhorabuena, que sea para muchos años…
    Las fotos de tu viaje fantasticas
    Un beso
    Jose
    TROTASENDES BENICALAP

  8. paco domingo dice:

    Os deseo mucha felicidad, si es que cabe más…!
    Un fuerte abrazo pareja!

  9. Francisco dice:

    Muchas felicidades y por muchos años. No tengáis prisa con los niños que pesan mucho si los llevas a cuestas 😉

  10. xenaia dice:

    Muchas gracias a todos!!!!

  11. José (PPI) dice:

    Xenaia y Cía., enhorabuena, y mis mejores deseos de que la felicidad que demostráis tener a traves del precioso reportaje que nos habéis enseñado, sea la peor monotonía que tengáis en durante el largo recorrido de esa larguísima e inédita ruta que acabáis de empezar.

    ¡¡¡vivan los recien casadooooos!!!

  12. ferran dice:

    En primer lloc, felicitats pel casament i en segon lloc felicitar-te per aquesta meravella de bloc.
    A partir d’avui ja tens un altre seguidor.
    Afegeixo un enllaç del teu bloc al meu.
    http://fotoferrangarcia.blogspot.com

    Ferran

  13. QUE CABRONSSSSSSSSSSSS…EL VIATJE ES L’ESCUSA…

    FELICITATSSSSSSSSSSSSSS…

    SALUT
    JOAN

  14. Después del parón vacacional y una avería en el ordenador (tuvimos que adquirir otro) aquí estamos operativos nuevamente y ¡¡oh sorpresa!! nos encontramos con esta feliz noticia, deseamos transmitiros nuestra mas sincera felicitación y que esa fantástica luna de miel que habéis disfrutado os dure toda la vida.
    Un abrazo

  15. xenaia dice:

    Muchas gracias tod@s!!!!

  16. Un gran viatge per a un meravellós esdeveniment! Felicitats!

  17. xenaia dice:

    Gràcies a tu Vicent per passejar-te pel meu bloc 🙂

    Petons!!

  18. PMbrea dice:

    Yo pase unas vacaciones allí y de no ser por el chorizo de horas de viaje hubieran sido magnificas.
    Cuando se pueda ir en el ave volveré, proque el avión es una pena.
    A proposito por aquí se dan las condolencias en vez de las felicitaciones, igual soy el primero.

  19. albert dice:

    Moltes felicitats!
    Soc seguidor del teu blog i trobo a faltar noves sortides…que ja no sortiu???
    sort

  20. xenaia dice:

    Gràcies Albert!!, si que sortim però vaig super liada i em falta temps per fer les entrades al blog 🙁

  21. xenaia dice:

    Me alegro de que te lo parezca Cienmilbalas 🙂

    Gracias por visitar mi blog y seguirlo. Yo tambien me he hecho seguidora del tuyo 🙂

  22. Cristian dice:

    Debe ser muy lindo pasar una luna de miel en una ciudad como esa. Seria muy lindo conseguir dentro de los hoteles en punta cana alguno que sea ideal para ir con su pareja y asi pasar una bella y romantica estadia

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