Trinidad y la Casa de la Música

Desde el Valle de los Ingenios, reconocido junto con Trinidad como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, nos dirigimos hacia esta última. Al llegar, nos dimos cuenta que los mapas offline que llevábamos de google maps no se habían descargado bien por lo que no teníamos el callejero de Trinidad, así pues llegamos un poco perdidos y por eso casi nos estafan! pero como ya nos avisaron los dueños de la casa donde nos hospedaríamos de que tuviéramos cuidado con los jineteros pues no pasó nada. A la entrada del pueblo nos paró un cubano ofreciéndonos una casa para dormir. Le dijimos que ya teníamos y muy amablemente se ofreció a guiarnos a esa casa, nos preguntó el nombre de la casa y cuando se lo dijimos oh! Sorpresa, justo unos metros detrás suyo había otro cubano que era familia de la casa que buscamos. El chico que nos preguntaba le gritó al de atrás hey! mira! van a casa de Kirenia! de forma que el otro pudiera decir que era familia suya dando el nombre. Una vez vimos esto, nos echamos a reír y le dijimos al otro cubano sisi, lala, a timar a otro! y seguimos hacia el centro con el coche.

Como no sabíamos hacia donde dirigirnos llamamos al móvil que Kirenia nos había dado para que, si teníamos algún problema pudiéramos localizarlos y esperamos que viniese José a buscarnos. Para estar seguros de que era él esperamos a que se presentara y preguntara por nosotros antes de dar ninguna pista a donde íbamos. No hubo problema, era la casa que queríamos 🙂 José y Kirenia son una pareja genial con una preciosa casa de 2 plantas, con un patio lleno de plantas y una gran terraza, nos ofrecieron un café y un zumo de bienvenida, nos explicaron cómo llegar al centro a pie (a unos 10 min.) y nos acompañaron a parquear el coche a un garaje en la misma calle.

Por toda Cuba, la gran mayoría eran del Barça, los niños llevaban sus camisetas, mayoritariamente de Messi y cuando alguien se enteraba de que éramos de Barcelona empezaban a decirnos la alineación de jugadores y nos preguntaban que pensábamos de tal jugador o de la situación del club.

Después de dejar las maletas en la habitación y ducharnos salimos a dar una vuelta, no sin antes decirle a Kire a qué hora llegaríamos a cenar.

Trinidad nos enamoró, desde el primer momento… bueno no, desde el segundo 😛 dejemos atrás el tema de los jineteros :D, fue un flechazo a primera vista! Trinidad es una ciudad que invita a recorrerla. Sus casas coloniales con sus calles adoquinadas te trasladan en el tiempo, a otra época, a otro lugar, allí donde no pasan las horas, donde te olvidas del estrés diario, de las prisas, de los problemas… allí nos sentimos como en casa!!

Caminando por las calles encontramos muchas tiendas de souvenirs y ya que estábamos aprovechamos para comprar algunos recuerdos. Era media tarde pero aún hacía calor y es que la parte sur de la isla es más cálida que la parte norte y para mi, que soy bastante friolera, la temperatura es mucho más agradable!!. Llegamos a La Casa de la Música, que está al lado de la plaza Mayor, al final de una gran escalinata. A esa hora no había mucha gente y nos sentamos un rato en las escaleras a escuchar al grupo que estaba tocando. Cuando se tomaron un descanso seguimos paseando, absorviendo todas las cosas nuevas y diferentes que veíamos en esta entrañable ciudad.

Muchas personas se dedicaban a hacer de relaciones públicas para paladares que son restaurantes administrados por particulares y avalados por el gobierno o también nos ofrecían excursiones de todo tipo: a caballo, con guía, al Nicho, al parque el cubano, etc. Es otra forma de ganarse la vida allá, en Cuba.

Por la noche, después de cenar volvimos a salir. Nos había gustado tanto la Casa de la Música que nuestros pies se dirigieron a ella como si ya conocieran el camino por haber pasado innumerables veces, quizás en otra vida?. Cuando llegamos estaba a tope!! vaya ambientazo!! porque aquello no se le podía llama de otra manera… , había que pagar entrada, 1 CUC cada uno, y no cabía ni un alfiler. Conseguimos un sitio en las escaleras (que también estaban llenas) y pedimos unos chupitos. El grupo que estaba tocando era muy bueno aunque también es cierto que los chupitos nos daban otra “perspectiva” :P. Había gente de todas las edades y nacionalidades. Los cubanos que estaban entre el público sacaban a quien quisiera a bailar y como se movían!!

Al día siguiente amaneció lloviendo por lo que nuestros planes de ir a la playa se evaporaron en un plis, al menos a primera hora por lo que, después de desayunar aprovechamos para sacar dinero en la cadeca. El cambio estaba a 1,28 el mejor que conseguimos!!.

El tiempo se fue despejando y para cuando salíamos de la casa de cambio ya se veía mucho más cielo que nubes de manera que cogimos el coche y nos acercamos hasta Playa Ancón. Encontramos un lugar, con un pequeño bar donde hacían comidas y también se podía tomar algo. Dejamos el coche al parqueador y nos pusimos bajo una de las sombrillas. Que bien que se estaba!! tomando el sol cual lagartos estirados sobre roca, en este caso arena 😀 y con solo el rumor de las olas como única compañía…

Al día siguiente nos acercamos hasta el Parque El Cubano, a tan solo 5km de Trinidad. Nos habían dicho que era algo similar al Nicho pero al llegar allí el precio de la entrada nos pareció demasiado caro (10 CUC por persona) y como queríamos ir también al Nicho preferimos pagarlo allí.

Por si alguien está interesado en ir a casa de Jose y Kirenia estos son ellos:

Y aquí los puedes localizar:

Anastacio Cardenas 369 (Ver en Google Maps)
Trinidad 62600, Cuba
Desde el extranjero: +53 41 993143
Desde la Habana: 0 41 993143
Desde otras ciudades de Cuba: 01 41 993143
eMail: josekire76@gmail.com

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